Un alero resuelto con encuentro a inglete perfecto vale más que cualquier adorno superfluo. Una ebanista nos mostró cómo un canto a 45 grados, bien encolado y lijado, desaparece a la vista y se siente sólido al tacto. Pide maquetas, prueba herrajes antes de instalar y revisa tolerancias en obra. La paciencia en taller brilla, aunque no se anuncie. Cada milímetro cuidado suma a la serenidad general y evita ruidos visuales que no deberían existir.
Un alero resuelto con encuentro a inglete perfecto vale más que cualquier adorno superfluo. Una ebanista nos mostró cómo un canto a 45 grados, bien encolado y lijado, desaparece a la vista y se siente sólido al tacto. Pide maquetas, prueba herrajes antes de instalar y revisa tolerancias en obra. La paciencia en taller brilla, aunque no se anuncie. Cada milímetro cuidado suma a la serenidad general y evita ruidos visuales que no deberían existir.
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